El mundo de la filatelia no se detiene en las estampillas como tales, sino que abarca piezas que las contienen y otros productos postales que se utilizan para el envío de correspondencia.

Hemos visto que las estampillas adheridas a los sobres nos permiten indagar por usos, tarifas, rutas de transporte, particularidades del servicio (la desinfección de cartas en épocas de epidemia, por ejemplo) y un buen etcétera de aspectos que conforman la historia postal.

Piezas filatélicas son también los denominados enteros postales: sobres o tarjetas con una estampilla preimpresa y de los más diversos tipos.

Hay sobres, en los que basta introducir la carta y remitirla, pues la tarifa se pagó ya al momento de comprar la pieza con el sello preimpreso, y las llamadas envolturas o fajas, piezas de papel que servían para envolver periódicos u otros impresos.

En materia de tarjetas nos encontramos con las típicas postales, a las que no es necesario adherir una estampilla porque ésta se encuentra ya impresa en la tarjeta. Son éstas piezas que pueden tener un gran atractivo, pues no solo nos muestran tarifas y rutas postales sino, también, el contenido de la comunicación que envió el remitente.

Una variedad de enteros postales la constituyen las llamadas tarjetas carta y los aerogramas, piezas de cartulina o de papel que, dobladas sobre sí mismas, permiten mantener oculto el contenido de la comunicación y se remiten como si de un sobre se tratara.

Así como el mundo de la filatelia postal no se agota con las estampillas, los timbres no son el único elemento de la filatelia fiscal. El papel sellado, los documentos por los que se pagó un impuesto de timbres (acciones, pasaportes, letras de cambio, etc.), constituyen elementos propios de este campo de la filatelia.

Como puede verse, las posibilidades son inagotables y el problema, más que de alternativas, es muchas veces de decisión. ¿Estampillas o enteros postales?¿Nuevas o usadas?¿La historia postal o un tema determinado?¿Mi país u otro?¿Qué época histórica?, y una larga lista de preguntas similares.

Cuál es la base con que cuento, qué gustos particulares tengo, cuáles son las exigencias económicas del tema que me atrae, son algunos de los elementos que hay que tomar en cuenta al momento de decidir. Lo único claro es que, sean cuales sean nuestros gustos, no dejaremos de encontra run espacio filatélico en el que nos sentiremos a gusto y satisfechos.