LAS ESTAMPILLAS ECUATORIANAS CUMPLEN 150 AÑOS

 

El 6 de Mayo de 1840 se inició en Inglaterra una innovación en materia de comunicaciones, que permitiría abaratar éstas, ponerlas al alcance de todas las personas y generalizar la correspondencia epistolar: la introducción de estampillas adhesivas para el franqueo de la correspondencia. Veinticinco años después, el Ecuador se unió al ya para entonces buen número de países que habían adoptado la innovación, y el primero de enero de 1865, hace ciento cincuenta años, se despacharon las primeras cartas que utilizaron las estampillas como medio de pago del servicio.

Fue durante la primera administración de Gabriel García Moreno, que convirtió a la reforma postal en uno de los elementos de su programa modernizador. Con ello conseguía no solo una ostensible mejora de las comunicaciones postales, sino que introducía un elemento de identidad nacional: las marcas locales que hasta entonces se usaban en la correspondencia, fueron sustituidas por estampillas que se identificaban como emitidas por los Correos del Ecuador, e ilustradas con el escudo de armas de la República.

El proceso se había iniciado casi un año antes, cuando el Congreso Nacional aprobó, el 18 de abril de 1864, establecer la franquicia de correos por medio de estampillas. Para ello autorizó al Poder Ejecutivo invertir 2.970 pesos para romper tres planchas en Europa e imprimir un millón quinientas mil estampillas.

Las primeras estampillas ecuatorianas, sin embargo, no llegaron a imprimirse en Europa, pues antes de que se dieran los pasos para ello, y tal como en su momento lo informó el Ministro de Hacienda, se presentó don Manuel Rivadeneira, un conocido impresor quiteño, quien propuso elaborar estampillas de buena calidad, por un precio inferior al inicialmente previsto. La oferta de Rivadeneira fue aceptada, y el 31 de octubre de 1864 se celebró el contrato para la impresión de un millón quinientas mil estampillas, por un precio total de mil quinientos pesos, alrededor de la mitad de lo que se había presupuestado.

Las planchas para la impresión de las estampillas fueron trabajadas por una mujer, Emilia Rivadeneira, hija de Manuel, quien fue en el siglo XIX la más  alta exponente del arte del grabado en Quito.

Si bien la producción de los sellos tropezó con dificultades que no viene al caso reseñar aquí, el uno de enero de 1865 estuvieron listas las estampillas necesarias para que el nuevo sistema se aplicara al servicio postal. Se pusieron en circulación tres sellos, uno azul de medio real y dos de un real, uno amarillo y otro verde, a los que se sumó un año después, a mediados de 1866, la última estampilla de la serie: un sello rojo de cuatro reales.

La primera serie de estampillas ecuatorianas estuvo en uso hasta el 31 de agosto de 1873. Al día siguiente, se puso en circulación la segunda serie de estampillas ecuatorianas, esta sí trabajada e impresa en Europa.

Texto: Asociación Filatélica Ecuatoriana